15/7/09

SALVAMENTO DE COSMONAUTAS

Nuevamente nos visita el Dr. Aldo Armando Cocca, quien une a sus muchísimos títulos nacionales e internacionales el haber sido honrado recientemente con el Premio del Instituto Internacional de Derecho Espacial, que le fuera otorgado en Atenas el 18 de septiembre último y que es la más alta distinción que pueda alcanzarse en esta especialidad.

- Periodista: Dr. Cocca, en el caso de peligro de uno O de ambos cosmonautas en la realización de las proezas espaciales de rendez-vous, si solicitan auxilio ¿cómo proceden los Estados distintos del lanzamiento, en la emergencia?

- Dr. Cocca: Ha hecho usted bien en plantear la hipótesis con referencia a los Estados distintos del que ha efectuado el lanzamiento, pues éste, por razones obvias, habrá adoptado todas las medidas idóneas para salvaguardar las vida de los hombres que han lanzado al espacio y estará bien alerta para concurrir en auxilio de sus cosmonautas durante toda la operación espacial. Se trata, pues, de conocer la actitud de los Estados que no participan en forma activa en la proeza espacial, ya que de algún modo todos están vinculados a ella por tratarse de hazañas que benefician a la humanidad por entero.


Esta ha sido una preocupación permanente de los hombre encargados de elaborar la regulación internacional del Derecho Espacial, a tal punto que el primer proyecto de convenio internacional a estudio de la Subcomisión Jurídica del Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas es precisamente el relativo al salvamento de los cosmonautas y de naves cósmicas en caso de avería o de aterrizaje o de amaraje forzosos, y sobre su devolución. Tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética han presentado sus respectivos proyectos de acuerdo, y en atención a algunas divergencias en sus textos, Australia y Canadá conjuntamente, elaboraron y entregaron a dicha Subcomisión una propuesta. Se ha logrado acuerdo sobre algunos aspectos básicos, pero aun estamos muy distantes de poder hallar la fórmula que complete todos los supuestos y que satisfaga a los distintos regímenes jurídicos puestos en juego. Se está trabajando en ello, y la Argentina ha contribuido al avance de estas deliberaciones con propuestas concretas, incluso redacción nueva de artículos de los proyectados convenios, proposiciones y fórmulas que han presentado con la firma también de representantes de otros Estados miembros de la Subcomisión.

En una palabra, podemos decir que cada Estado se compromete, mediante el instrumento proyectado, a prestar toda la ayuda posible a las tripulaciones de las naves cósmicas en caso de avería, de accidente o de aterrizaje o amaraje forzosos, utilizando al efecto todos los medios de que disponga, incluso los más avanzados y efectivos que la técnica vaya progresivamente poniendo a sus alcance.
También existe la intención de regular la conducta de los Estados con respecto no ya a las personas, sino a los objetos lanzados al espacio.

Astronauta*

Para concluir diré que, aunque para el público en general ha de resultar difícil explicar cómo un proyecto de convenio internacional sobre fines tan humanitarios no haya podido concretarse a pesar de los años que lleva el hombre explorando el espacio y arriesgando su vida en cada vuelo, existen razones muy valederas para la política de los Estados en la clasificación de los cosmonautas previamente a disponer de su devolución al país de lanzamiento, como las vinculadas con el espionaje.

- Periodista: Y si no existe ese pedido de salvamento, ¿Tiene algún derecho el cosmonauta en el espacio, en el aire, en alta mar o en el territorio de un Estado extranjero?

- Dr. Cocca: El que le confiere su carácter de persona humana y de representante de la humanidad. Es un derecho no escrito pero que nadie le negaría, así como los países que no han adherido a las convenciones sobre salvamentos marítimo o aeronáuticos son los primeros en ofrecer su mayor auxilio y empeño.


Programa: “Era Espacial”- LS1, Buenos Aires, 5 de febrero de 1966.
*Imagen bajada de Google imagenes.

12/7/09

Libro: "Derecho Espacial para la Gran Audiencia"


De Aldo Armando Cocca


En esta era, señalada por la necesidad de las comunicaciones para las masas, es dable advertir que en la Argentina se ha registrado una creciente difusión del derecho espacial por los medios más apropiados a la gran audiencia.

Y esta difusión comenzó al mismo tiempo que la denominada “era espacial”, a escasos días de registrarse el lanzamiento del primer satélite artificial, que señaló el comienzo de una etapa de prodigios científicos y técnicos y no menos asombrosos adelantos jurídicos.

Con el fin de complacer la necesidad de brindar enseñanza en forma simple y al alcance de todos y para documentar un hecho que satisface destacar, se reproduce una parte menor, pero significativa, de los muchos contactos con la audiencia radiofónica, debiendo dejarse constancia que la televisión ha sido el vínculo más comúnmente usado en esta tarea, pero de lo cual no ha quedado testimonio que se pueda registrar en estas páginas, como tampoco de la mayor parte de las intervenciones orales en radiodifusoras de la Capital y del interior de la República.

Asociación Argentina de Ciencias Aeroespaciales


(Este pequeño y ameno libro comprende varias entrevistas realizadas al Dr. Aldo Armando Cocca en radios de todo el mundo sobre temas de Derecho Espacial).

Índice

El jurista ante la conquista del espacio (Bs. AS., 17 de octubre de 1957).
Ayer y hoy de la ciencia (Bs. As., 28 de octubre de 1957).
Un derecho de la civilización (Bs. As., 1958).
En ocasión del primer impacto lunar (Bs. As., 22 de septiembre de 1959).
Las investigaciones espaciales: promesa de paz (Bs. As., 5 de mayo de 1962).
La cooperación espacial (Bs. As., 12 de mayo de 1962).
Sentido espiritual de la actividad astronáutica (Bs. As, 19 de mayo de 1962).
Problemática del Derecho Espacial (Bs. As., 17 de febrero de 1965).
Concepto del Derecho Espacial (Bs. As, 19 de mayo de 19659.
Régimen jurídico de los satélites (Bs. As., 26 de mayo de 1965).
Condición jurídica de los cuerpos celestes (Bs. As, 2 de junio de 1965).
Responsabilidad por daños causados por vehículos espaciales (Bs. As. 9 de junio de 1965).
Trascendencia del vuelo de cosmonautas (Bs. As. 24 de agosto de 1965).
Contenido del Derecho Espacial (Bs. As., 1965).
Caracteres del Derecho Espacial (Bs. As., 1965).
Fuentes del Derecho Espacial (Bs. As., 1965).
Cosmonauta, piloto espacial, jefe de expedición científica (Bs. As., 1965).
Salvamento de cosmonautas (Bs. As., 5 de febrero de 1966).
Condición jurídica del hombre y la mujer en el espacio (Bs. As., 19 de febrero de 1966).
Daños provocados por caída de vehículos espaciales (Bs. As., 12 de septiembre de 1966).
Condición jurídica de los meteoritos (Bs. As., 19 de septiembre de 1966).
Deberes y Derechos de los Estados en exploración espacial (Bs. As., 14 de diciembre de 1966).
Doctrinas del Río de la Plata sobre Derecho Espacial (Bs. As., 1966).
Hombres y problemas (Bs. As., 24 de julio de 1965).
Las Naciones Unidas y el Derecho del Espacio ultraterrestre (El dorado, Bogotá, 24 de octubre de 1965).
Intercambios culturales en las comunicaciones espaciales (Radio UNESCO, París, 10 de diciembre de 1965).
Palabras del 40 aniversario de LS1 Radio Municipal (Bs. As., 1967).
Mensaje para “Amigos del Espacio” de la televisión española (1968).
Buenos Aires 1968 (Bs. As., 1 de marzo de 1968).
En ocasión de inaugurar la enseñanza del Derecho Espacial en Paraguay (Asunción, 12 de octubre de 1968).
El anhelo de los juristas (New York, 17 de octubre de 1968).
Ante la inminente conquista de la Luna para la Humanidad (Radio Palacio de las Naciones, Ginebra, 1 de julio de 1969).
La radiodifusión directa mediante satélites (Radio de las Naciones Unidas, New York, 22 de mayo de 1970).


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mvcyen@yahoo.com.ar Contacto: Victoria

Precio del Libro: $ 35




Asociación Argentina de Ciencias Aeroespaciales. Buenos Aires, 30 de noviembre de 1970 en los talleres gráficos FEBO, calle Pampa Nro. 27, Don Bosco. Son 128 páginas.

15/6/09

EL "DERECHO INTERPLANETARIO", otro problema de nuestra época

23 de Octubre de 1957

Una nota de J. GIMENEZ MEZGO *

EL HECHO MÁS TRASCENDENTAL DEL HOMBRE CARECE DE REGLAS JURÍDICAS

¿Puede la humanidad vivir sin derecho?

Desde el comienzo de Año Geofísico Internacional se tenía evidencia de que un hecho del hombre podía trastocar la faz política y científica del universo, con el establecimiento de un satélite artificial de la Tierra, que iniciaría el camino de la humanidad hacia otros planetas y traería por tanto un avance extraordinario en las ciencias y hasta en el sentimiento de vida. El hecho se produjo el 4 de octubre, en que la Unión Soviética lanza al espacio interplanetario el primer satélite, astro artificial debido al genio y esfuerzos humanos para disputar las rutas de los cuerpos celestes en el espacio.

Esta prodigiosa realidad ha ofrecido un fenómeno sin precedentes en las relaciones de los pueblos, que traduce una serie de cuestiones de la mayor importancia para la comunidad mundial y del destino del hombre.
Está referido a las relaciones entre los Estados –en sus aspectos políticos, de defensa, económicos, etc.- e incide verticalmente en un concepto que, por haber sido impuesto como dogma, asegura la convivencia humana y la coexistencia de las naciones: el concepto de Derecho.

Un reducido grupo de esforzados juristas, en su mayoría profesores universitarios, altos funcionarios de organismos internacionales o investigadores de reconocida autoridad en derecho aeronáutico, se impusieron la tarea de crear un universo jurídico de la astronáutica. Entre ellos cabe mencionar a Cooper y Haley en los Estados Unidos, Schachter en las Naciones Unidas, Meyer en Alemania, Kroell, Daniel y Saporta en Francia, Ambrosini en Italia, Bauzá Araujo en Uruguay y Cocca en la Argentina, el más joven de este grupo. Son los precursores del Derecho Interplanetario y a ellos dirige ahora su mirada el mundo jurídico, los hombres de Estado y los organismos internacionales. Sus trabajos, que no pudieron escapar de la sonrisa irónica de los escépticos en el momento de su aparición, son ahora buscados para hallar respuesta a muchos interrogantes que se formula la humanidad, al quedar estremecida por el suceso más notorio realizado por la inteligencia.

El Dr. Aldo Armando Cocca, experto argentino en derecho aeronáutico, que formula en esta nota interesantes consideraciones sobre el problema jurídico planteado por el lanzamiento del satélite artificial ruso.


El argentino, el jurista que ha elaborado con mayor amplitud y seguramente con mayor éxito, si se tiene en cuenta la vastedad de sus investigaciones y la acogida que han tenido en los medios especializados.
Por eso consideramos oportuno dar algunos detalles de cómo ha trabajado este jurista desde sus años juveniles.

Una nueva realidad jurídica

Aldo Armando Cocca acaba de cumplir 33 años y ha consagrado a lo que es hoy una realidad jurídica, diez años de su juventud, a partir de 1947 en que presentó en la Facultad de Derecho de Buenos Aires un trabajo en el primer seminario de derecho aeronáutico realizado en nuestro país. En ese trabajo llevaba ya la fórmula de Einstein a la ciencia jurídica, en la búsqueda de un método apropiado al progreso del conocimiento humano. Desde entonces ha desempeñado los cargos de mayor responsabilidad en su especialización. Delegado ante la Junta Consultiva de Aviación Civil desde su fundación, Delegado al Comité Jurídico de la Organización de Aviación Civil Internacional, Delegado de la Conferencia Diplomática de Derecho Privado Aéreo y Representante en el Comité de Cláusulas Finales para el Protocolo de La Haya. Ponente en el V (Innsbruck, 1954) Y VII (Roma, 1956) Congresos Internacionales de Astronáutica, Presidente de la Comisión Jurídica de la Asociación Argentina Interplanetaria, etc. Como lo destacáramos hace dos años desde las columnas de MUNDO ARGENTINO (nro. 2327), ya entonces era reputado como uno de los más considerados investigadores del futuro derecho interplanetario y el único jurista que llevó su pensamiento al VI Congreso Internacional de Astronáutica (Copenhague, 1955), cuando se estudió el problema del satélite artificial de la Tierra.

Por otra parte, los trabajos del doctor Cocca, escritos originalmente en español, inglés, alemán o francés, son conocidos en los centros jurídicos de todo el mundo.
Cabe señalar, además, que las incursiones del doctor Cocca en derecho interplanetario ha ido más allá de su especialidad por haber penetrado en las raíces profundas del Derecho, al querer transformarlo radicalmente empleando para ello un método de incontestable validez científica, llevando al campo del saber jurídico algunas de las teorías de Einstein. Las tesis del doctor Cocca, que es motivo de prolijos análisis de parte de los centros de estudios jurídicos y de constantes perfeccionamientos por su autor, adquiere ahora una vigencia innegable, por dominar las ideas de Einstein, el universo alcanzado por el satélite artificial y ante la caída vertical del Derecho como pretendida ciencia del conocimiento humano por el hecho astronáutico realizado. Cocca al prever este suceso para el Derecho, propuso el año pasado en el Congreso de Roma la solución para evitar que se desvirtuara como categoría del conocimiento humano.

Por esos motivos, enterados de que se hallaba en Buenos Aires (…) decidimos visitarlo en su retiro de Palermo.

Magnífica documentación

El doctor Cocca (…) pertenece a una familia con siete siglos de tradición letrada. Un investigador del derecho hallará en su rica biblioteca obras jurídicas valiosas y ejemplares únicos, desde las Instituciones y el Corpus Juris Civiles de Justiniano, en ediciones seculares, hasta las últimas elaboraciones doctrinarias en derecho interplanetario.

-¿Puede indicarnos –le preguntamos- a qué obedeció su inclinación por los estudios en derecho aeronáutico y particularmente en derecho interplanetario?

- A que siempre he buscado un perfeccionamiento del Derecho. En derecho aeronáutico ayer, interplanetario hoy, pueden esperarse algunas concreciones de ese anhelo, porque en estos terrenos novedosos el jurista tiene un gran campo para la creación.

- ¿Encuentra usted imperfectas nuestras instituciones jurídicas?

- Las instituciones jurídicas, aunque elaboradas con el mayor acopio de reflexiones y de prudencia, resultan fatalmente imperfectas, porque lo imperfecto es el Derecho, y tanto, que es el conocimiento humano más distante de alcanzar la categoría de ciencia, a pesar también de los esfuerzos de los juristas. La falta de un método adecuado ha traído esta consecuencia. Por ello propuse en el Congreso de Roma un método diferente. Los problemas jurídicos deben ser replanteados y sus instituciones reelaboradas, pero con un patrón diferente, con un patrón científico.

- Y como lo anticipó usted ¿la astronáutica es el hecho que puso en evidencia esta crisis del Derecho?

- La crisis del Derecho se agudiza cada día más y los principios fundamentales del derecho público de los Estados, comenzando por el de la soberanía, han quedado totalmente desvirtuados a partir del 4 de octubre ¿Puede hablarse de soberanía cuando un vehículo que pertenece a una potencia determinada, por ahora a la Unión Soviética, viola permanentemente la frontera superior de los otros Estados, sin que las naciones sobrevoladas puedan hallar remedio para evitarlo, ni arbitrar medida alguna capaz de impedir la observación desde lo alto? Todas las convenciones internacionales y tratados proclaman la soberanía “completa y exclusiva” de los Estados sobre el espacio aéreo por encima de sus territorios, pero la observación de hoy, el ataque tal vez mañana, se realiza desde el espacio superior, a través del aéreo, es decir, penetrando la zona de soberanía plena y exclusiva.
Este problema fue previsto por los juristas, quienes dieron la solución a partir de 1951. En 1955, en ocasión de reunirme en La Haya con Cooper, de los Estados Unidos; Meyer de Alemania y Ambrosini de Italia, convenimos en todas las fórmulas de solución. Para los juristas, éste no era un problema insoluble.

Un problema que se anticipa

- Posiblemente los gobiernos no esperaban una aparición tan pronta de la astronáutica y, por lo tanto, de los problemas que ella creaba a los Estados.

- Grave error, sobre todo de parte de aquellos gobiernos que venían experimentando en astronáutica, y que tenían la certeza de su realización. Y, además, su falta de previsión es difícilmente comprensible, porque con la astronáutica habrán de modificarse todos los planes de defensa. Ahora nos encontramos con un hecho desolador para el saber científico: desde el 4 de octubre la más notable invención humana, el hecho de más trascendentales consecuencias, carece por completo de reglamentación legal. Es un fenómeno inaceptable para el derecho.

- ¿Podrá intentarse ahora la reglamentación jurídica?

- Naturalmente, pues no puede demorar, y desde ya se anticipan soluciones de emergencia. Pero habrá un hecho que no podrá remediarse. Como no puede legislarse con efecto retroactivo, siempre quedará un período, que comienza el 4 de octubre, de total orfandad jurídica para la astronáutica. Y una realidad indiscutible: la Unión Soviética tiene y tendrá el dominio del espacio interplanetario hasta que sean lanzados los satélites de otros países. Es un dominio de hecho.

- ¿Tiene usted una sugerencia para el presente?

- En derecho siempre hay una solución, por ser una disciplina elástica, que aviene todas las circunstancias. Un recurso legítimo será remitirse a la figura jurídica de la tutela, para buscar en ella amparo y protección al hecho técnico, a este hecho huérfano de toda reglamentación legal.

- ¿Qué autoridad ejercería esa tutela?

- A mi modo de ver, corresponde por derecho propio, y antes que a la UN, a las naciones que más han contribuido a la realización astronáutica, agrupadas, como están, en la Federación Internacional de Astronáutica.

- ¿Es, como las Naciones Unidas, una organización de gobiernos?

- No –termina diciéndonos el doctor Cocca-, es una organización de hombres de ciencia, porque frente a los problemas interplanetarios, que configura un derecho supraestatal de la humanidad, la idea de Estado no tiene mucha aplicación. La Argentina es miembro de la Federación Internacional de Astronáutica, y el presidente de la Asociación Argentina Interplanetaria, el ingeniero Teófilo M. Tabanera, es actualmente vicepresidente de la Federación Internacional.


* Revista “Mundo Argentino”, Nro. 2434. Págs. 32, 33 y 41

LA TIERRA, ESA ASTRONAVE

Por Sebastián Estradé *



La bandera no implica reconocimiento alguno de soberanía (Foto NASA)


Dar Testimonio

Se celebró en Bruselas el Congreso de la Federación Internacional de Astronáutica.
La posibilidad de vida extraterrestre apasiona no ya a los fantasiosos, sino a los científicos (y en) Biurakán, República Socialista de Armenia, se celebró el Simposio Internacional soviético- americano. Una de las conclusiones reza: “Es improbable que no existan civilizaciones extraterrenas, por lo que es más probable que existan”.

El Tratado URSS- USA de cooperación espacial funciona. Están intercambiando la información que se recibe del planeta rojo, sin pretender hallar a los llamados hombrecillos verdes de Marte que fueron los héroes de la imaginación, y algo más, del pasado siglo. También han celebrado, con cooperación de otras naciones, el IV Simposio sobre “El hombre y el cosmos”, en Breván (para variar en la Unión Soviética) y estudian las posibilidades de que el hombre se adapte a las condiciones precisas para hacer factible el viaje sideral.

La NASA ha dicho que Apolo 16 partirá para la Luna el día 17 de Marzo que alunizará en la Zona de Descartes, altamente accidentada. Y para que no se diga que sólo damos testimonio de lo que ha sido.

Coloquio sobre propiedad en la luna

Lo convocó la Embajada de la República Argentina (y cito) al buen amigo, gran camarada y compañero, jurista de talla sin par, volcado al espacio y a su problemática, Aldo Armando Cocca, porque a él le preguntamos:

- Pero, bueno, profesor Cocca ¿es que es necesario hablar de propiedad en la Luna?

- Cierto que sí –contesta el amigo, con un ligero modular que le caracteriza y que le define como buen patriota de su tierra-. Y ya existe una expresión de derecho de propiedad en ella, como son los artefactos dejados en el suelo selenita por los Estados Unidos y por la Unión Soviética.

Además, pronto se contará con estaciones, tripuladas o no, y otras construcciones en la Luna, aparte que se contará también con sus recursos naturales.
Parte de los cuales han sido extraídos y también, ¡cómo no! transportados a la Tierra.

- Nos habla sobre las piedras lunares (…) que los norteamericanos han distribuido un total de 3 kilogramos, procedentes de Apolo 15, entre 201 investigadores de los Estados Unidos, de la Organización Internacional ESRO y de 15 países más. Y a nosotros (…) no nos ha tocado nada en ese reparto.

- Poquito les ha tocado a los demás pero (...) hemos entrado en otros repartos.

- ¿Qué régimen de propiedad tienen los vehículos, las estaciones a construirse y los recursos naturales?

- Los vehículos espaciales, sus componentes y todo otro objeto lanzado al espacio ultraterrestre con destino a la Luna u otros cuerpos celestes, con inclusión de los que hayan descendido en ellos, o regresen a la Tierra, seguirán a sometidos al régimen jurídico anterior al lanzamiento; es decir, no se modifica su estatuto de propiedad. Con relación a las estaciones espaciales, equipo y objetos construidos en la Luna o en cualquier otro cuerpo celeste, cabe decir que pertenecerán en propiedad a su constructor, aunque se haya empleado material originario de la Luna, o de los cuerpos celestes.

- ¿Qué nos dices en cuanto a los recursos naturales?

- Los recursos naturales de la Luna y otros cuerpos celestes constituyen un patrimonio común de la Humanidad.




Foto de la superficie de la Luna (bajada de Google)

- Conste que te hice una pregunta con alguna malicia, pero, ¡claro! Tú no ibas a patinar. Sin embargo… ¿qué se entiende por recursos naturales?

- No solamente es considerado recurso natural todo material originario de la Luna o de otro cuerpo celeste, sino que también todo aprovechamiento posible, como por ejemplo cualquier utilidad desde la Luna o en la Luna, o en otro cuerpo celeste, en las comunicaciones, energías u otros análogos.

-Ahí… ¡Ahí empezamos la trinca! Yo construyo en la Luna un habitáculo con materiales que pertenecen a la comunidad humana y, una vez transformados me agencio su propiedad, con lo que valga una nueva pregunta: ¿Se pueden consumir los recursos naturales de la Luna?

- Nada conmueve a Cocca. Y contesta: La utilización y aprovechamiento en la Luna de los recursos naturales serán legítimos, siempre que se hagan con fines lícitos, y de modo no abusivo, ni que perjudique los mismos derechos de los demás.

-Bueno… bueno. Pero ¿quién calibra lo que es lícito y lo que no lo es? Por lo tanto… ¿no crees que habrá conflictos en el futuro?

Conflictos y aventuras

El profesor Cocca contesta sin pensarlo dos veces. - Puede haberlos. Por ello se propone la creación de una Autoridad Internacional que, en nombre de la Humanidad, cuente con las normas y preceptos legales que sean menester para ordenar las actividades en la Luna, y al mismo tiempo con capacidad para resolver los conflictos que puedan presentarse.

- Amigo Cocca (….) ¿Cómo te imaginas una Luna habitada… o explotada?

-Sonríe, medita, junta las manos rozando su barbilla y dice: La Luna… no la veo como una gran ciudad. No la veo con grandes núcleos urbanos. Más bien la veo como un complejo científico, con multitud de laboratorios y con alguna actividad industrial. Y como la Luna no presenta un medio ambiente fácil al hombre, entiendo que muchas de esas instalaciones y fábricas serán automáticas.

- Y… ¿sobre qué fechas crees que se viajará, con la comodidad de un pasajero aeronáutico, hasta la mismísima Luna?

-¡En esta década! –Lo dice con toda convicción. –Advirtiendo que la nave espacial, por su comodidad, será lo que servirá de hábitad del viajero durante su permanencia en el satélite. De modo que no hay que pensar en hoteles u otras construcciones para alojar al viajero de la Tierra, por lo menos durante una primera etapa de esos viajes a la Luna.

La vida extraterrena

Es curioso. Con tanto hablar de piedras lunares y la NASA no se conforma con ellas. Y con analizarlas. En efecto, se han extendido a más y han realizado nuevos análisis sobre un meteorito famoso, el llamado Orgueil, que cayera en Francia hace más de un siglo, concretamente en el año 1864. Los expertos de Ames Research Center informan que los análisis que hicieron sobre éste (…) han identificado en él seis aminoácidos, incluído una serie de 18 que antes fueron identificados en dos meteoritos famosos, el Murchison y el Murray. Y afirma el Dr. Cyril Ponnamperuna, del centro AMES, que tales aminoácidos son de origen extraterrestre.

Aminoácidos y piramiditas, presentes en el regalo de los cielos, el meteorito de Orgueil, distintos a congéneres moleculares terrestres, pero como ellos, unidades químicas con las que se componen las proteínas, parte fundamental de todas las células vivas, son, un testimonio fehaciente, de que la vida no es, un fenómeno reservado al pequeño planeta Tierra.

* Fragmentos tomados de la nota realizada por el periodista Sebastián Estradé para la revista juvenil femenina: PRIMAVERA. Nro. 64. Enero 1972. Págs. 4, 5, 6 y 7.

9/6/09

LIBRO: DESARROLLO PROGRESIVO DEL DERECHO INTERNACIONAL

APORTACIONES DE ORGANIZACIONES, TRIBUNALES Y PARLAMENTOS INTERNACIONALES

Consejo de Estudios Internacionales Avanzados- Cooperación Académica Internacional

Autores: J. Pérez De Cuèllar, J. M. Ruda, A. A. Cocca, E. Ferrer Vieyra, M. Milde, H. Blix, H. G. Bartolemei de la Cruz, C. H. Vignes, L. León Gómez, M. A. Ferrer (hijo), J. Ascandoni Rivero, E. Harremoes, E. J. Rey Caro, A. Truyol y Serra, A. A. Cançado Trindade, M. Lachs, S. Van Thiel / M. I. Rofes Pujol, J. Varekamp, E. Vinci.


* El XX aniversario de la Asociación Argentina de Derecho Internacional no ha pasado inadvertido. Organizaciones académicas internacionales, institutos nacionales, universidades y centros de investigación han adherido al acontecimiento. Como signos de esa conmemoración han quedado la Declaración de Buenos Aires sobre las XII Tablas de los Derechos de la Humanidad, del 11 de noviembre de 1989, y la obra Desarrollo Progresivo del Derecho Internacional - Aportaciones de organizaciones, tribunales y parlamentos internacionales.

(...)Esta obra representa no sólo una síntesis del derecho internacional contemporáneo sino también un repertorio de instrumentos y documentos internacionales, normas y principios comunitarios, doctrina y jurisprudencia de carácter regional y global.
El Consejo de Estudios Internacionales Avanzados se suma a la celebración publicando en su colección Cooperación Académica Internacional valiosos trabajos recibidos.
(...) Para ordenar una obra tan múltiple y compleja, nos pareció propio comenzar por las Naciones Unidas, con el capítulo elaborado por el Secretario General, seguir con temas referidos a esta organización internacional, y luego lo relativo a los organismos del sistema. (...) Después ocupan su lugar las organizaciones internacionales. La segunda parte la hemos dedicado a la doctrina: Academia de Derecho Internacional de La Haya y modernas formas de elaboración del derecho internacional. La tercera parte corresponde a los tribunales internacionales y la cuarta al parlamento internacional.
Si bien por un lado se trata de una obra de excelencia, destinada al profesor, al investigador y al estudiante de postgrado, por otro lado, la riqueza de la información que proporciona sobre la labor de cada institución analizada, asegura que será igualmente provechosa para todo lector y en especial para los analistas del derecho y la política internacionales.
Se evidencia en este libro que tanto las Naciones Unidas como los diversos organismos que integran la familia en áreas especializadas, realizan una obra de elaboración y codificación del derecho internacional que no tiene precedentes.
(...) Se ha pasado de un derecho de coordinación, propio del derecho internacional general, a un derecho comunitario que, en esencia, es un derecho de subordinación a la voluntad de los pueblos de la comunidad.
Junto a la labor de carácter gubernamental emerge una importante contribución de organizaciones no gubernamentales y de instituciones académicas de reconocido prestigio, que participan en los foros internacionales con voz autorizada que los gobiernos escuchan y ponderan, como reflexiones y orientaciones dignas de tenerse en cuenta. (... Son) normas vinculantes, aun en los más delicados temas políticos.
El derecho internacional, en el esfuerzo por ubicarse en un plano semejante al desarrollo científico y tecnológico, ha debido recurrir a la prospectiva de la ciencia jurídica. (...) En (el) futuro, los derechos humanos conferirán mayor protagonismo al hombre: la integración señala el papel fundamental de los pueblos; y el desarrollo científico del derecho del espacio, consagra a la Humanidad como sujeto jurídico por excelencia. Son frutos tempranos del nuevo Renacimiento que ha comenzado para la ciencia jurídica.
*Prólogo escrito por ALDO ARMANDO COCCA, Presidente del Consejo de Estudios Internacionales Avanzados. Buenos Aires, 31 de enero de 1991.

Índice

Introducción

Primera Parte: Organizaciones Internacionales, Regionales y Comisiones Internacionales

1. Javier Pérez de Cuéllar. El desarrollo progresivo y la codificación del Derecho Internacional fuera del ámbito de la Corte Internacional de Justicia y de la Comisión de Derechos Internacional.
2. José María Ruda. La Comisión de Derecho Internacional y su papel en la elaboración del derecho Internacional.
3. Aldo Armando Cocca. Contribución del consenso al desarrollo progresivo del Derecho Internacional en las Naciones Unidas.
4. Enrique Ferrer Vieyra. Las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas como fuente del Derecho Internacional.
5. Michael Milde. The Role of ICAO in the Development of Internacional Law.
6. Hans Blix. La fundación del OIEA en el Desarrollo del Derecho Internacional.
7. Héctor G. Bartolomei De La Cruz. Contribución de la Organización Internacional del Trabajo a la elaboración del Derecho Social Internacional.
8. Organización Marítima Internacional. La Organización Marítima Internacional (OMI) y su contribución a la elaboración del Derecho Internacional.
9. Claude-Henri Vignes. The World Health Organization’s Contribution to Internacional Law.
10. Luisa León Gómez. Algunos aspectos del Derecho de los Tratados y Contratos Internacionales en la práctica de la ONUDI y el Nuevo Orden Económico Internacional.
11. Manuel Augusto Ferrer (h). Contribución de la UNESCO y de la OMPI a las normas internacionales de la Televisión mediante Satélite.
12. Jaime Ascandoni Rivero. Las Actas de la Unión Postal Universal.
13. Erik Harremoes. Le Conseil de l’Europe et les Conventions Européennes.
14. Ernesto J. Rey Caro. Las Comisiones Fluviales y su aporte al Derecho Internacional.

Segunda Parte: Doctrina


15. Antonio Truyol y Serra. La aportación de la Academia de Derecho Internacional de La Haya al Desarrollo de Derecho Internacional Público.
16. A.A. Cançado Trindade. Some Thoughts on Contemporary Internacional Law- Making and Customary Internacional Law.

Tercera Parte: Tribunales Internacionales


17. Manfred Lachs. Some Thoughts on the Work of the Internacional Court of Justice.
18. Servaas Van Thiel- María Isabel Rofes Pujol. La inserción de la Comunidades Europeas en la Sociedad Internacional vista a través de la Jurisprudencia de su Tribunal de Justicia.
19. J. Varekamp. Developments in the Permanent Court of Arbitration.

Cuarta Parte: Parlamento Internacional


20. Enrico Vinci. La contribución del Parlamento Europeo en la elaboración del Derecho Internacional.


Apéndice:
Declaración de Buenos Aires sobre las XII Tablas de los Derechos de la Humanidad.
The Buenos Aires Declaration on the XII Tables of Rights of Mankind.

Son 301 págs. Talleres Gráficos Segunda Edición. Gral. Fructuoso Rivera 1066. Buenos Aires, en el mes de octubre de 1991. Fundación Casa de la Cultura de Córdoba.

Precio del Libro: $ 60


Si usted desea adquirir este libro comuníquese a las siguientes direcciones de correo electrónico: mvcyen@yahoo.com.ar, vickycye@hotmail.com Contacto: Victoria

22/5/09

INSTRUMENTOS INTERNACIONALES

* Aspectos Jurídicos y Aportes de la Diplomática


Por Aldo Armando Cocca


Nada más útil al funcionamiento del Servicio Exterior que conocer cabalmente lo relativo a instrumentos internacionales. Si se desempeña como agente en el extranjero, sabrá valorar la importancia que tienen estos documentos en la vida política y económica del país, dado que los tratados son ley para las partes cuando alcanzan perfeccionamiento. Si actúa en una representación diplomática, puede corresponderle el privilegio de contribuir a su celebración, al intervenir en las negociaciones. Si cumple sus funciones consulares, está obligado a hacerlos respetar, en defensa de los intereses del país y de sus connacionales. También, si presta servicios en la Cancillería, es posible que se vea en alguna ocasión dedicado al estudio de un instrumento proyectado o en la reacción de las cláusulas de un tratado que se propondrá a un Estado con el cual el país cultiva relaciones.

En consecuencia, es inherente a la calidad de funcionario del Servicio Exterior el conocimiento de todo lo que se refiere a tratados, desde su gestión hasta el término de vigencia, sin omitir los variados actos que deben celebrarse para alcanzar los efectos deseados.

En el subtítulo… se lee “Aportes de la Diplomática”, lo cual requiere una explicación.
Consideremos que la diplomática no es sólo el arte que enseña las reglas para conocer y distinguir los diplomas y otros documentos solemnes.

En su aspecto de arte, posee la dinámica propia de toda manifestación de este género. Por lo tanto, no es ya aquella ciencia estática que cultivaron con preferencia pacientes benedictinos franceses y serenos investigadores alemanes.

La diplomática, que es conocimiento –por tanto ciencia- y es actividad –por tanto arte-, encuentra su campo de aplicación más preciso en la política exterior de los Estados. Los agentes de esta política son dos veces diplomáticos: por su oficio y empleo y por su actividad escrita.

Por ello compartimos el pensamiento amplio de Georges Tessier, cuando sostiene que el objeto de la diplomática es la descripción y la explicación de la forma de los actos escritos (**). Esto es, de por sí, muy elocuente. Pero al expresar que todo funcionario llamado a dar forma a un texto reglamentario, todo oficial del Ministerio, todo escribano, hace diplomática sin saberlo, ya no cabe duda alguna de lo atinado que resulta emplear ese término para el objeto al cual lo aplicamos.


Además existe una diferencia entre el tratado-esencia, acto jurídico de obligaciones y derechos, y el tratado-documento, forma externa diplomática.

Lo dicho por una parte, y por otra que, a pesar de la importancia de los tratados, los diplomáticos tienen menos cuidado en la redacción del instrumento en que están contenidos que los notarios en los actos de orden privado, como ha recordado tantas veces un renombrado internacionalista, en la actualidad magistrado de la Corte Internacional de Justicia (***).

Por todo ello, dedicamos nuestra atención al estudio de los tratados y este trabajo a nuestros colegas del Servicio Exterior de la República Argentina.

** Georges Tessier, La diplomatique, Presses Universitaires de France, págs. 13 y 14. (París, 1952).
*** Jules Basdevant, La conclusión et la rédaction des traités et des instruments diplomatiques austres que les traités, en “Recueil des Cors de L`Academie de Droit Internacional, 1926, Tome 15 de la colection, pág. 560, (París, 1928).

* Introducción del libro ”INSTRUMENTOS INTERNACIONALES. ASPECTOS JURÍDICOS Y APORTES DE LA DIPLOMÁTICA”, de Aldo Armando Cocca. Imprenta de la Universidad Nacional de Córdoba. República Argentina. Diciembre de 1953. Son 80 páginas.





Precio del Libro: $ 30

Índice

Introducción
Concepto, denominación, contenido
Clasificación
Negociación
Forma
Celebración y condiciones de validez
Ratificación
Canje o depósito
Ejecución y efectos
Reservas
Garantías
Adhesión y accesión
Interpretación
Duración o vigencia
La cláusula rebus sic stantibus
La cláusula de la nación más favorecida
Las declaraciones
Las notas reversales

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12/5/09

DEL ARTE MADÍ A LA CIUDAD HIDROESPACIAL*

GYULA KOSICE
Inauguración de la escultura “Hidromural Móvil”, de Gyula Kosice, Buenos Aires, 15 de diciembre de 1966. (Escultura hidráulica de 15 metros –cinco pisos- Galería del Este, Plaza San Martín).
De izquierda a derecha: Dr. Ignacio Pirovano, ex Presidente de la Comisión Nacional de Cultura, el artista Gyula Kosice y el Secretario de Cultura de la Municipalidad de Bs. As, Dr. Juan Schettini. Habla el Dr. Aldo Armando Cocca.

Presentado por Aldo Armando Cocca


La Fundación Casa de la Cultura de Córdoba, cuenta hoy con la presencia del artista Gyula Kosice, escultor, plástico, teórico y poeta.


Para mí es un placer en lo personal, que me llega muy hondo, porque tenemos cosas en común y algo hemos hecho juntos.


Nacimos el mismo año. En 1944 cuando funda con otros artistas la revista Arturo, yo publicaba en la misma ciudad de Buenos Aires mi primera novela, escrita en esta casa.


Me tocó, en mi carácter de Secretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, inaugurar, a los quince años de existencia del movimiento Madí, la primera muestra de arte moderno, en el flamante museo que dirigiría Rafael Squirru. En los años 63,64 y 65 tuve ocasión de contemplar sus obras y sus triunfos en París y Nueva York, contemplar cómo le prestaban y podenderaban los críticos de arte en el exterior y cuánto hacía él por el arte de los argentinos en Europa.
A su regreso proyectamos dotar a la ciudad de Buenos Aires de una de una escultórica monumental. Mi sucesor en el cargo no tenía las mismas inquietudes. Pero pudimos concretar algunos propósitos. Así, en 1966, es decir, cinco años después de abandonada por mi la función de gobierno, me tocó hablar de la inauguración del Hidromural Móvil, con caída de agua desde quince metros de altura, es decir, de cinco pisos, en la Galería del Este, sobre la Plaza San Martín de Buenos Aires. Nos encontramos en otras exposiciones y él ha tenido la generosidad de publicar conceptos míos en catálogos de sus obras.


Kosice es el creador de la escultura hidráulica móvil, además de uno de los precursores del arte cinético y lumínico. El agua es el elemento esencial de sus creaciones. Es también cofundador de “Arte Concreto- Invención”; el fundador del movimiento Madí, en 1946, y el autor del proyecto de la ciudad hidroespacial.


Esta Casa de la Cultura posee obras suyas, como otras colecciones y museos de la Argentina, de América Latina, los Estados Unidos, Europa y Asia. Puedo recordar galerías tan importantes como Dense René, de París; Drian Gallery, de Londres; L´Oeil y La Hune, de París; Terry Dintewfass, de Nueva York; Lacloche, de París. Unika, de Punta del Este, los Museos de Arte Moderno, de Buenos Aires; de Jerusalén; Hakone, de Tokio y otros significativos centros culturales, como Espace Cardin, de París; y el Centro Georges Pompidou, París, que fueron jalonando una firme consagración.
Su participación en las Bienales de San Pablo, Venecia, Documental Kassel, y sus muestras en el Planetario de Buenos Aires y la Conferencia Mundial del Agua, Mar del Plata, ubican la dimensión nacional e internacional de este notable creador.


Nuestro huésped de hoy es el autor del monumento hidráulico más grande de América Latina, el que concluyó el año pasado en La Plata –“Faro de la Cultura”- con motivo de celebrarse el centenario de esta ciudad.


Aparte de ello es un poeta conocido, con obras editadas en la Argentina y en Francia. Su labor poética comienza en 1940.
Aunque parezca innecesario destacarlo, deseo recalcar que Madí es un arte de interpretación, un arte de estetas de alto nivel, que abarca la escultura, la danza, la pintura, la arquitectura, la literatura, la música. Kosice es el creador de este arte; ser creador es poseer una condición extraordinaria, exclusiva de espíritus y mentes privilegiadas.


También Kosice nos hablará de su proyecto de la “ciudad hidroespacial”, anunciada ya en el manifiesto Madí en 1946. Debo expresar que en esto, como en toda su obra, es igualmente original. La idea es ocupar el espacio aéreo y aprovechar la gravedad de la Tierra y su atmósfera. Kosice propone utilizar las nubes para la conversión por electrólisis de oxígeno para respirar y de hidrógeno introducido en una máquina de fusión nuclear para la obtención de la energía. No se trata –para él- de vencer la gravedad, sino de crear la energía de sustentación.


Como es sabido hay muchos proyectos de estación espacial y orbital, pero con relación al concepto de ciudad hidroespacial –es la única que se conoce con ese nombre (…).
Por mi parte, no dejaré de formular un voto: que así como la idea del novelista Edgard E. Hale aportó un elemento de cerámica antifricción que hoy es empleada en la cobertura de los vehículos espaciales, deseo que las propuestas científicas y estéticas de cuidad suspendida, a través de tantos años expuestas por nuestro compatriota, tengan acogida en pronta realidad, que se anuncia para la próxima década.


*Prólogo del libro “Del Arte Madí a la Ciudad Hidroespacial”, Gyula Kosice. Presentación A. A. Cocca. Serie Arte de las publicaciones de la Fundación Casa de la Cultura de Córdoba. Febrero de 1983. Talleres gráficos de la Dirección General de Publicaciones de la Universidad Nacional de Córdoba. Argentina.

Precio del Libro: $ 25

Índice:
Prólogo, (pág. 11).
Del Arte Madí a la Ciudad Hidroespacial, (pág. 15).
Extracto del coloquio que siguió a la exposición, (pág. 31).


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11/5/09

LA CRUELDAD DEL AUTOR DRAMÁTICO


*
Por Aldo Armando Cocca
Para La Gaceta del Jockey

¿Qué es el teatro? Hace más de dos mil años Aristóteles intentó definirlo. Fue el primero que se propuso trazar su teoría, dar una norma válida, descubrir el mecanismo, desentrañar su misterio. No alcanzó a hacerlo. Hasta hoy el intento sigue en pie. Y sin embargo siempre ha existido el teatro. Convengamos que, para que exista, no es indispensable definirlo.

Se ha logrado describirlo panorámicamente, calificarlo, o bien clasificarlo. Se habla así de teatro antiguo, de teatro clásico, de teatro renacentista, barroco, rococó, de teatro moderno. Se habla en los últimos tiempos, de teatro simbolista, realista, existencialista, y en nuestros días, de teatro progresista. Cuando se agotan los ismos literarios que le dan asidero, se recurre a los colores. Existiría un teatro negro, un teatro rosa, etc.

Si bien no necesita el teatro una definición, requiere una indagación. Una indagación que sea válida para todo teatro y permita situarnos frente a los ensayos actuales, un tanto dislocados por experiencias extrañas a su naturaleza.

Para lograrlo adentrémonos en su esencia. Tomemos la esencia y descartemos lo contingente y esporádico que ofrece el teatro a través de su trayectoria.
Vayamos al alma del teatro, que se muestra idéntica en Esquilo y Alfieri; en Sófocles y Corneille; en Eurípides y Sastre; en Terencio y Benavente; en Lope de Vega y Claudel; en Maquiavelo y Schiller; en Shakespeare y Montherlant; en Pirandello y G. B. Shaw; en Moliére y Anouih.

Describir el alma del teatro, aunque no deliberadamente, ha sido el secreto de la tragedia griega y del drama moderno. Quienes hicieron teatro demostraron poseer su secreto; alcanzar a penetrar en su alma.
El alma del teatro, su musa, su inspiradora, es la crueldad. El espíritu del teatro es incuestionablemente, cruel. Al teatro si se desea conocerlo o descubrirlo en su entraña, hay que caracterizarlo como cruel como el más cruel de todos los géneros literarios. Así será fácil sortear todas las definiciones y se tendrá una referencia, una idea, una guía. Por lo tanto ante la pregunta ¿qué es el teatro? Se puede responder: el teatro es crueldad.

¿No asistimos a una refinada crueldad en “Edipo”, “Romeo y Julieta”, en “El avaro”, “Don Juan”, “Fuenteovejuna”, en teatro de Cervantes tan magníficamente estudiado por Casualdero, en “Fedra”, “La alondra”, en “Delito en la isla de las cabras”?

El teatro nació con la tragedia, que es donde más acabadamente su manifiesta su crueldad. Llamábase catástrofe al desenlace de la tragedia, conservándose este nombre para los finales infaustos de las obras dramáticas. Incluso la farsa y el sainete, pasando por los desusados entremeses, pasillos y juguetes cómicos, poseen su crueldad. De lo contrario no serían teatro.

Goldoni confiesa: “todo mi afán ha sido no estropear la naturaleza”. ¿Por qué esta aclaración del sagaz dramaturgo italiano? Porque la crueldad, necesariamente intelectual, puede llegar en sus extremos a ser antinatural.

El teatro es la más heroica de las empresas literarias. Necesita evidenciar la fuerza de la pasión y la excepcional gravedad del conflicto dramático. Por eso debe ser cruel; no hay heroísmo sin crueldad. Y tiene que ser también valiente. Cruel y valiente.

Al hablar de la dualidad que existe en el fondo del ser humano, Guide ha escrito en su diario: “Estamos en plena representación y nos ocupamos a menudo más de parecer, que de vivir. Hay un momento en que el escritor no debe parecer sino vivir, y es cuando escribe teatro”. No será tal vez un héroe en su vida de relación, pero su calidad de autor teatral le obliga a serlo cuando se enfrenta con el arte dramático. En esa ocasión, al menos en ésa, debe ser valiente.

Tal vez hoy más que nunca, ante la crisis del teatro –crisis que comparten la filosofía y la literatura- es necesario hacer esta reflexión y tenerla muy en cuenta en la búsqueda, por parte de algunos, de rumbos diferentes.

Quizás parezca un tanto excesivo el empleo de la palabra “cruel”, refiriéndola al teatro y a la inspiración de obras justamente famosas. Pero esto no nos preocupa, desde que muchos lo han presentido, o lo han dicho, aunque con otros términos.

Para Racine no es absolutamente necesario que en una tragedia haya sangre y muertos; basta con que la acción tenga grandeza, las actitudes sean heroicas, que las pasiones se exalten y que los hechos se desenvuelvan en esa majestuosa tristeza que hace todo el placer de la tragedia.

Como no se puede superar el personaje del espectador –pues si esa corriente emocional falta, si sobreviene ese divorcio, no hay teatro- la crueldad inspiradora se manifiesta aquí doblemente; para los personajes, cuyas pasiones están excitadas; y para el espectador, que recibe en carne propia y con placer la tristeza de la tragedia.

Llevada al campo de la novela, la frase final de Racine hace decir a Denis de Rougemont: Esta majestuosa tristeza de la que proviene todo el placer de la tragedia no es sino el reflejo moral de nuestra vida de criaturas finitas. Falta lo que podríamos llamar, por simetría, “esta alegría majestuosa que provoca todo el dolor de la novela”. Otro género donde la crueldad existe, pero no en mismo grado ni con el mismo acento que en el arte dramático.

El recordado crítico a podido decir del teatro clásico que es el corazón mismo de un orden intolerante.
De un orden que nada tolera, por su extrema crueldad: por ello se sufre. Porque el teatro es desorden, tumulto interior, confusión. Si el hombre no tuviese normalmente esos desórdenes interiores y esos tumultos emocionales jamás concurriría al teatro. Se hubiese retirado definitivamente de ese espectáculo, donde se produce una singular confesión íntima de sentimientos. Y el teatro no tendría razón de existir.

En el análisis de los caracteres asoma de un modo más evidente la crueldad del autor, que se traduce en frases, en palabras. Para lograr mayor fuerza, algunos recitan los pasajes antes de escribirlos. Se escuchan a sí mismos –escuchan al personaje- y luego lo llevan al papel. Es lo que se ha caracterizado como el duelo severo, implacable, entre el temperamento y el sentido del gusto. Barrault cita igualmente el caso de Racine, por ser el más explícito. Recuerda que, al componer “Mitrídates”, hablando en voz alta, entre las frondas de las Tullerías, había intrigado tanto a los jardineros con su fogosidad, que estos se le acercaron para auxiliarlo por si fuera menester. Creían habérselas con un desesperado que terminaría por arrojarse al estanque. ¡El dulce y tierno Racine!- acota Barrault- el gran poeta que fue al mismo tiempo uno de los artistas más depurados. Y que evidenció siempre suficiente vigor para dominar al monstruo en beneficio de la obra de arte.

Si entendemos que el fin verdadero de una pieza de teatro consiste en resaltarnos en cuerpo y alma, debemos deducir que ello exige un esfuerzo superior, que no es ya sólo belleza –como podría acontecer en la poesía-; ni pensamiento o razón –como podría suceder en la filosofía-; ni elocuencia –como podría resultar en la oratoria. Es algo más; es la emoción propia, la sensibilidad descubierta, desnuda. La lógica, el frío pensamiento, no tiene lugar en el teatro. Y éste, porque es vida, exige belleza; de ahí que sea poesía. Y debe procurar, en sus mejores expresiones, el estallido de sentimientos. Sólo este estallido podrá conmovernos pues la impresión, que recibe el espectador es inmediata, dado que asiste y comparte el espectáculo, sin detenerse en su análisis, como ocurre en los demás géneros.

La crueldad produce conmoción, ya sea en la tragedia como en la farsa. Porque el arte dramático desborda la vida y la verdad misma. Sus personajes, que han sido captados en lo vivo y palpitante de la naturaleza humana, han de ser llevado a todos los extremos como criaturas emocionales. Como criaturas humanas, recalcamos. De allí la revelación y la advertencia de Goldoni.

Un conocimiento profundo de los sentimientos humano constituye el presupuesto necesario para el autor dramático, porque su arte es permanecer en lo humano, aún cuando magnifique sus emociones y lleve a los resultados literalmente trágicos del sentimiento común o del proceder común. En eso reside su eficacia, porque la emoción está siempre encubierta. Asoma en lo inesperado, en la sorpresa. Hay crueldad en esta sorpresa.

Si el problema que plantea el autor es de aquellos que pueden seguir siempre en pie, por su significación permanente, se tendrá una pieza de valor. Su éxito será legítimo, y la obra no se propondrá, ciertamente, juzgar y menos corregir costumbres, como tampoco ensalzar ni castigar vicios. Esta es tarea de orden didáctico ajeno al teatro, en tanto que el arte dramático es creación intelectual. Debe interpretar fielmente el sentimiento humano, donde muchas veces no resulta castigado el vicio ni premiada la virtud.

Bien se ha dicho que los que no saben hallar el fin del arte en la belleza y andan siempre averiguando si una obra enseña o no enseña algo directamente, antes de declararla buena, no merecen ni la más leve caricia de la esquiva diosa. El teatro es planteamiento, a veces discusión, pero no solución.

Concretamente el teatro, por su inspiración cruel –y la cruel es hija luminosa o sombría de la inteligencia- sólo puede crear almas intelectivas. Intelectivas pero también humanas. Y las almas intelectivas como dice Pantagruel, están exentas de las tijeras de las parcas; son inmortales; ángeles, hombres o demonios.

Buenos Aires
La Gaceta del Jockey
Año VI
Córdoba, Argentina
Febrero – Marzo de 1963
Nro. 55-56
Páginas 16, 17 y 18
* Imágen bajada de Google imágenes.

20/4/09

UN JURISTA FRENTE AL ESPACIO CELESTE

Recorte De Archivo: Revista “ESTO ES”, Nro. 136. Semana del 27 de agosto al 3 de septiembre de 1956. Bs. As. Páginas: 24 y 25. Escrito por: E. C. Gómez Ortega. Revista semanal. Dir: Ángel L. Sojo. Paraná 759, 3er piso, Bs. As.

¿Hasta qué punto rige el derecho, así abstractamente considerado, o bien empíricamente, en las regiones de la estratósfera y respecto a esa ciencia, en embrión todavía, que es la astronáutica?

He aquí uno de los grandes interrogantes que los filósofos del derecho se han formulado con el advenimiento de las modernas aeronaves, capaces de superar la barrera del sonido y llegar a grandes distancias separadas de la Tierra.

Es difícil llegar a una cabal solución en los problemas que en sí acarrea la conquista del espacio aéreo.
Pues deben tenerse en cuenta tal diversidad de factores que es prácticamente como si se crease una nueva ciencia jurídica que el hombre, en su afán de verse nuevamente como antaño, rey y señor del universo, desea establecer cuando las astronaves y satélites artificiales surquen el espacio en busca del infinito.

Este problema y esencialmente los que se plantean en el campo del derecho son los que han de tratarse en el Séptimo Congreso Internacional de Astronáutica. Al mismo concurrirá como tercer y último participante uno de los juristas más versados de esa materia y conocido mundialmente como un perito en cuestiones interplanetarias. Es el doctor Aldo Armando Cocca, joven abogado argentino.

UNA TESIS REVOLUCIONARIA

Los juristas y hombres de ciencia que habían de concurrir al VII Congreso de Astronáutica debían presentar previamente una tesis a modo de concurso y de acuerdo con ella ser aceptados en el Congreso o no, según votación de un jurado que decidiría el valor e importancia de las mismas.

La tesis del Dr. Cocca fue realmente revolucionaria. El “Método para una investigación de los problemas jurídicos que plantea la conquista del espacio interplanetario”. Provocó verdadera sensación entre los círculos allegados a la materia. Fue citado personalmente por carta al Congreso y su tesis fue impresa en cuatro idiomas: alemán, francés, inglés e italiano. Para nuestro país indudablemente es un galardón tener un hombre de ciencia tan joven, por añadidura cordobés, que representa casi exclusivamente en un Congreso de tal importancia, no sólo a la Argentina, sino también a las naciones de toda Sudamérica.

Los resultados de las experiencias para la conquista del espacio interplanetario surgieron al jurista en la necesidad de un método para el estudio del derecho que debe acompañar a esa maravillosa realización del hombre.

UN ANUNCIO SORPRESIVO

Inesperado aunque no del todo sorpresivo resultó el comunicado dado por el Gobierno de los Estados Unidos de lanzar, durante el año geofísico internacional, satélites artificiales.

Este fue en realidad el motivo por el cual ha tenido lugar el VII Congreso de Astronáutica, pues si bien aún no se podían predecir los resultados de tan magna empresa, de hecho quedaba establecido que la civilización entraba en un nuevo período en sus etapas hacia el progreso y el bienestar de la humanidad: la era interplanetaria.

Un detalle relevante de la importancia asignada por los Estados Unidos al citado satélite artificial es que su presupuesto para la construcción de astronaves de este tipo supera en muchos millones de dólares anuales al que anualmente es concedido a la Marina de Guerra.

La conquista del espacio parece ser un objeto primordial para este país y para todos los que en este momento se hallan en condiciones de afrontar tales empresas, sea por razones estratégico-militares o bien científicas.

Con respecto a los juristas versados en la materia, y al doctor Cocca en particular, la situación planteada por los Estados Unidos les creaba un problema angustioso. ¿De qué modo debía regularse la conducta humana cuando el hombre –o la creación del hombre- abandone la Tierra? ¿Tendrán que aplicarse las mismas normas legales ideadas para nuestro planeta?

Aparentemente, Sí…Pero siempre que en los espacios interplanetarios se presentaran las mismas condiciones o situaciones de vida que en la Tierra.
El problema de los juristas estribaba, entonces, en la posibilidad de que análogas circunstancias referentes al Derecho en el campo de la astronáutica no fueran las mismas, sino otras, con toda una secuela de interrogantes que darían motivo, de hecho, al nacimiento de una nueva ciencia: el Derecho Interplanetario.

Aquí es donde el Dr. Aldo Armando Cocca da una de las más originales tesis que haya existido jamás en las ciencias jurídicas: la aplicación de la teoría de la relatividad de Einstein para resolver el problema de la vigencia del derecho en el espacio.

En su tesis, por la cual ha sido admitido preferentemente como un miembro de suma importancia en el VII Congreso Internacional de Astronáutica, revela cómo el tiempo es un factor determinante del derecho y que variando el tiempo el derecho mismo puede ser también mutable de acuerdo con las circunstancias que más convengan al hombre. De allí que la posición del dorctor Cocca muy bien pudiera ser la de un “relativista del derecho” en relación al espacio interplanetario.

IMPORTANCIA DE LA MISIÓN ARGENTINA

Según ha determinado el Dr. Cocca, Norteamérica le ha asignado una enorme importancia a este Congreso Astronáutico. Un indicio de esto lo señala el hecho que la construcción del satélite artificial no dependa de la Academia de Ciencias, sino directamente del Departamento de Defensas de los Estados Unidos.

Confidencialmente, esto puede dar la pauta del profundo interés que Estados Unidos tiene en aclarar todas estas cuestiones. Bastaría con dejar un precedente con respecto al satélite artificial. Este puede ser el único que registraría el paso de una astronave por la estratosfera o proveniente de otros planetas…

¿Es que caemos ahora en las fantásticas concepciones creadas por la imaginación de Wells, Verne y hechas realidad por Einsten a principios de siglo? Todo hace prever que si…

Como delegado del Comité Jurídico de la Organización de Aviación Civil Internacional (con sede en Montreal, Canadá, con mandato hasta 1957) y miembro del Comité de Cláusulas Protocolares de la Conferencia Internacional de Derecho Privado Aéreo de La Haya y representante de idioma español en dicho Comité, puede asegurarse que la representación argentina, encabezada por el Dr. Cocca, estará representada dignamente en el Congreso de Astronáutica que tendrá lugar en Roma; pues a pesar que Norteamérica envía a más de un gran científico en la materia, a dos subsecretarios de Estado y ocho brigadieres de Aviación, de tener éxito la revolucionaria teoría del Dr. Cocca puede augurarse que la República Argentina tendrá un brillante porvenir en el campo jurídico astronáutico.

Pero el sólo hecho de defender nuestra soberanía aérea (el satélite tendría una órbita que abarcaría desde Bahía Blanca hasta Tierra del Fuego) basta ya para dejar sentadas las bases de la posición argentina en el VII Congreso Internacional de Astronáutica.

Por E. C. GOMEZ ORTEGA



Argentina también danza en el Espacio


Recorte de Archivo:
Revista "TODO, para interpretar la realidad argentina y mundial". Año I. 4 de marzo de 1965. Nro. 22. Cangallo 2370, 5to piso, Bs. As. Editorial Generación S.R.L. Dir: Bernardo Neustadt. Páginas 53 y 54. Sección Naticias - Presencias.
Dr. Aldo Armando Cocca: poesía y derecho espacial, en una vida densa y múltiple
El sábado 20 de febrero, Argentina adhirió al acuerdo internacional sobre la creación del sistema mundial de comunicaciones por satélites.
Ese era el día fijado 6 meses antes por la COMSAT (Corporación Norteamericana de Comunicaciones por satélites) como vencimiento del primer plazo para recibir las adhesiones de cada país.

El tratado estaba abierto a todos los países signatarios de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), entidad que reglamenta el tráfico mundial de noticias.
Detrás de la noticia fría se escondía la gran trascendencia del hecho; las comunicaciones interespaciales por satélites abaratan sensiblemente el costo del servicio radiotelegráfico y confirman el increíble progreso de la técnica.

El complejo global que se monta para hacer realidad el servicio sustituye, de hecho, al cable submarino y a las ondas espaciales como método masivo de comunicación.
El acuerdo ofrece una opción a los firmantes: cada país puede participar de la explotación comercial de la COMSAT o, simplemente, adherir al servicio abonando por su precio de acuerdo con el uso que se haga de él.

Hasta el momento se han lanzado tres satélites sincrónicos (los llamados SYNCOM), el último de los cuales penetró en el espacio la noche del 19 de agosto de 1964.
Dicho satélite alcanzó una órbita estacionaria perfecta con una altura de 22.300 millas (casi 40 mil kilómetros).

En marzo próximo, los EE. UU. lanzará el primer satélite que, aparte de experimental, será operacional, es decir que se hará uso comercial de él. Se trata del Early Bird (su traducción puede ser Pájaro Prematuro) y con él se pondrá en marcha la red mundial.
Toda esta perspectiva proyecta, sobre la ciencia y la técnica modernas, un campo de renovación y progreso inquietante.

Estos hechos llevaron a "TODO" hasta la (...residencia...) del doctor Aldo Armando Cocca, presidente de la Asociación Argentina de Ciencias Espaciales y de reconocida autoridad mundial en la materia.
Cocca, abogado y diplomático de 40 años, autor de prolífica obra literaia, explicó con claridad, en qué consisten las comunicaciones por satélites y cuáles son las características del servicio al que el país se ha adherido.

"Es un sistema -explica Cocca- en el cual las señales que emite una estación transmisora son recibidas por objetos situados en órbita alrededor de la Tierra, que a su vez al ser retransmitidas a la distancia, están destinadas a la recepción del público en general".
"En realidad -agrega- el Telstar posibilita en forma experimental la TV transoceánica entre USA y Europa".

Para Aldo Armando Cocca las ventajas del nuevo método son contundentes: "Posibilita la comunicación estantánea con cualquier continente a través de distancias enormes y con una facilidad asombrosa".
Los problemas creados por la posible aparición de los llamados "satélites espías" refieren a otra situación, ubicable ya en el campo de lo estratégico militar. Sin embargo Cocca afirma que el peligro no es tal ya que los países que han lanzado satélites al espacio han avisado y dado abundante publicidad a las fotografías tomadas durante la navegación. Tal es el caso de la NASA de los EE. UU. que distribuyó en la Argentina la foto de nuestro territorio tomada por el Tiros.
Cocca indica, con claridad, que la aparición de dichos satélites crearía múltiples recelos internacionales y fomentaría una psicosis colectiva.

Antes de pasar a las disquisiciones sobre soberanía, que se deducen claramente de las afirmaciones sobre soberanía, que se dé características y las ventajas de la comunicación por satélites.
"Una demostración concluyente de la ventaja de este sistema está dado por las cifras que han proporcionado las Naciones Unidas. En 1927 (cable submarino) al instalarse el primer cable debajo del océano se hicieron 12 mil llamadas a un costo de 75 dólares, los tres minutos. En 1963, 5 millones de llamadas costaban a razón de doce dólares el minuto. Esto demuestra el constante abaratamiento de los servicios de comunicaciones, cosa que se acentuaría con el proyecto de satelización de las redes telefónicas internacionales".
Más adelante, Cocca sostuvo que las comunicaciones espaciales aumentan con un ritmo del 20% anual.

En lo referente al problema de la soberanía hallamos en Cocca un expositor lúcido y experto en la materia de Derecho Espacial.
"El concepto de soberanía aérea frente a un número considerable de satélites que giran en torno de la Tierra en forma regular y permanente, ha llegado a su máximo deterioro. Una mayoría próxima a la unanimidad arriba a la conclusión de que el espacio no puede ser objeto de apropiación por el Estado alguno de la Tierra y que en él no se puede ejercer la soberanía".
Los conceptos giran alrededor de afirmaciones teóricas y lanzamientos de cohetes.

Una nueva era irrumpe en el campo de la comunicación internacional y queda claro que la Argentina no permanece ajena a los nuevos tiempos.

UN HOMBRE DEL ESPACIO EN LA TIERRA

4 de Septiembre de 2008, Bs. As

ENTREVISTA A MI PADRE, ALDO ARMANDO COCCA

A sus ochenta y cuatro años, en el jardín de su casa y acompañado por sus hijos mayores, hace un recorrido por sus tantos logros profesionales. Comparte detalles de su vida privada poco conocidos con una gran claridad. Una charla informal que abarca desde su niñez cordobesa, su pasión por la Edad Media, su cargo como Secretario de Cultura y Acción Social de la Municipalidad de la ciudad Buenos Aires, sus aportes a la humanidad como jurista y fundador del derecho espacial.

- Confieso que no voy a poder ser contigo una periodista objetiva por lo tanto le voy a dar importancia al contenido que salga de esta entrevista más que a su formato.
Comencemos por tus raíces, hablame sobre tus padres y hermanos.

(Sonríe) Nací en Córdoba capital, en el barrio Las Flores. Mi padre se llamaba Ernesto Cocca, era químico y tenía una farmacia y mi madre Teresa Airasaca y se ocupaba de la familia; ambos provenientes de familias italianas. Éramos cuatro hermanos: mi hermano mayor era Ernesto, luego estaba Teresa quien fue directora de escuelas. Más tarde nació Clelia que sólo vivió cinco años y no la llegué a conocer. El cuarto hijo era mi hermano Oscar, fue abogado y obtuvo el
cargo de camarista en la Cámara de Apelaciones del Trabajo, lo admiraba profundamente y fuimos muy unidos. Yo soy el más pequeño de la familia.


- ¿Cuáles son los recuerdos de tu infancia?
-En ese momento el barrio Las Flores era una zona de quintas. En medio de nuestra quinta había un estanque y a él daba un peral, las frutas indefectiblemente caían al agua, entonces iba con mis hermanos en un bote a buscarlas. También salíamos a andar a caballo, jugábamos a la mancha con mi perro y tenía tortugas a las que le hacía túneles y cuevas en la tierra. Toda mi etapa escolar fue en el colegio Monserrat.

Fue una infancia muy linda. Pero a mis diecisiete años, murió mi padre y tuvimos que vender la casa. Me mudé a Buenos Aires para estudiar derecho y con el paso del tiempo pude juntar el dinero, gracias a lo que ganaba en el Servicio Exterior, y recuperé la casa en donde nací, porque en ese entonces la gente nacía en su propia casa.


Aldo Armando Cocca (sentado) y su hermano Oscar



-¿Cuál era tu pasatiempo de niño?
- Leer mucho, por ejemplo “El rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda”, “Las Cruzadas”...ese tipo de historias.

- Ah! De ahí viene tu interés por la Edad Media.
-Sí, es un tiempo de heroísmo, honor y búsqueda de justicia.

- ¿Cómo adquiriste las armaduras, armas, libros, mapas, cuadros antiguos, entre otras cosas?
- Tengo arcabuces pertenecientes a la colección del archiduque Fernando D´Este, un escudo en la época en que Viena fue ocupada por los turcos. Poseo libros del siglo XII y XIV y armaduras del siglo XVII. Los conseguí a precios muy baratos ya que las familias nobles, en ese momento, necesitaban dinero y los vendían a precios increíblemente bajos.

- ¿Por qué elegiste abogacía y no otra carrera?
- Como sabrás tu abuelo tenía un laboratorio y un día, cuando era un niñito, se lo pedí prestado porque quería inventar la “fórmula del hombre invisible” y de algún modo seguir sus pasos. Me dio unos tubos de ensayos y unas ratitas de laboratorio. Mi investigación fue un fracaso y caí en la cuenta que no servía para ese campo. Con los años descubrí que me atraen las áreas humanísticas y empecé derecho.

¿Cómo fundaste el derecho espacial?
- (Con entusiasmo responde) Era una rama del derecho que no había sido estudiada. Empecé cuando era estudiante, en la UBA, al presentar la primera tesis de derecho espacial en el mundo.

-¿Cómo nace la doctrina que sostiene que los objetos celestes son patrimonio común de la humanidad?
-En esa época se iniciaba el estudio sobre el espacio. En 1954 la presenté en un trabajo sobre la naturaleza jurídica de los cuerpos celestes como res communis humanitatis (Patrimonio Común de la Humanidad) en el V Congreso Internacional de Astronáutica en la Universidad de Innsbruck, Austria y el trabajo lo publicaron en varios idiomas.

- Después defendiste esta doctrina ante Naciones Unidas, ¿no?
-Sí, unos años después fui delegado permanente ante la subcomisión jurídica del espacio Ultraterrestre en la ONU y presenté el proyecto de “Convenio Internacional sobre los recursos naturales de la luna y los otros cuerpos celestes”.


Dr. Cocca representando a la Argentina ante la ONU


-Un proyecto muy revolucionario que habrá tenido gran repercusión.
-El proyecto estuvo muy atacado por Estado Unidos y la Ex Unión Soviética que clasificaban como “prematuro” definir con el término “patrimonio común de la humanidad”.

- ¿Cómo se resolvió el conflicto?
-Pasaron varios años para que fuera aceptada mundialmente, hasta que en julio de 1979 fue incluida en la legislación del espacio en las Naciones Unidas.
Debo destacar que, a pesar de que nuestro país tuvo muchos cambios sociales, políticos y económicos en esa época, nunca perdimos el respeto y liderazgo sobre este campo.

-En la presidencia de Frondizi, en 1958, fuiste Secretario de Cultura y Acción Social de la Municipalidad y no me sorprende que uno de tus proyectos haya sido el Planetario.
- Claro, lo que ocurre es que en mis viajes había conocido planetarios en Europa pero no existía en Latinoamérica, solamente habían observatorios. El proyecto fue inmediatamente aceptado pero llevó un tiempo poder concretarlo, tanto es así que cuando el planetario abrió sus puertas al público yo ya había dejado la función de secretario de cultura.



Cocca asumiendo como Secretario de Cultura, 8 de Julio de 1958

- Es raro que te lo pregunte yo, pero ¿cómo está conformada tu familia?
- (Se ríe por un rato) Me casé con María de las Mercedes Esquivel, abogada, discípula y profesora de Derecho Aeronáutico y Espacial. Cuando nos conocimos, en 1974, era alumna mía en el Instituto Nacional de Derecho Aeronáutico y Espacial (INDAE). Tenemos cuatro hijos: vos que sos la mayor (María de las Victorias, 28), Miguel (21), Manuel (19) y Mariano (14).



- Hay tantos temas para hablar que podríamos hacer miles de entrevistas, notas y libros... Gracias por la entrevista, fue muy linda la experiencia.
- De nada. Nos podemos seguir reuniendo para hablar de más temas.



Por María de las Victorias Cocca y Esquivel
mvcyen@yahoo.com.ar

LOS 40 AÑOS DEL PLANETARIO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Lunes 7 de abril de 2008, Buenos Aires

Entrevista al Dr. Cocca

El Planetario Galileo Galilei cumplió, el sábado 5 de abril, 40 años desde que abrió sus puertas al público. Uno de sus ideólogos, el Dr. Aldo Armando Cocca -quien se desempeñaba como Secretario de Cultura y Acción Social de la Municipalidad- cuenta cómo nace. Una figura que no sólo se destaca por ese cargo sino que también es embajador, abogado, fundador del derecho espacial a nivel mundial, escritor, profesor, entre otras tantas actividades. A sus ochenta y cuatro años, con gran amabilidad y claridad recuerda los orígenes de un proyecto innovador que fue celebrado el día viernes, en las afueras del establecimiento junto al Coro Kenedy y culminó con el V Encuentro del Grupo de Planetarios del MERCOSUR.

Construcción del Planetario 9/12/1966

- A usted lo designaron como Secretario de Cultura y Acción Social de un modo muy particular.
Es cierto, el Presidente Arturo Frondizi, llegó a mi casa por la noche. En ese momento yo vivía de tras de la residencia de la embajada de los Estados Unidos, en Palermo.
Al informarme de su deseo, no podía más que sentir halago por la posibilidad que se me brindaba. Emprendí una tarea de incuestionable responsabilidad. Desde que asumí, el 8 de julio de 1958, la misión fue contribuir a que Buenos Aires conserve y mejore su lugar entre los centros culturales más avanzados del mundo. Un principio que compartía con el Intendente Hernán M. Giralt, un activo defensor de la cultura.

-Sé que le atrae el cielo y esto explica que como jurista haya fundado el derecho espacial, no me sorprende entonces, que en su función de secretario de cultura quisiera también tener las estrellas cerca.
(Sonríe). Es cierto, cuando era estudiante de abogacía en la UBA, presenté la primera tesis sobre derecho espacial en el mundo y a partir de ese momento no cesé de profundizar en la materia. La diplomacia me ha permitido viajar por todo el mundo, conocer otras culturas y de este modo visitar planetarios de otros países. Noté que en Latinoamérica únicamente existían observatorios por ello en el año ´58 comencé a plantear la idea de hacer un planetario en la ciudad.
Es importante que haya una constante divulgación científica, en este caso de la astronomía y astronáutica.

- Posee una estructura edilicia muy particular el Planetario Galileo Galilei, ¿verdad?
Sí, bueno… en aquella época lo llamábamos Planetario Municipal, está ubicado en la Av. Sarmiento y Belisario Roldán, en los bosques de Palermo. Su moderna construcción lo ha convertido en uno de los símbolos de nuestra ciudad y lugar de reunión para distintos acontecimientos.
En un principio se había pensado hacer un edificio cuadrado, pero finalmente se le dio la forma de un cuerpo celeste gracias al arquitecto Enrique Jan que tuvo a su cargo la obra.

- ¿Qué puede decir sobre las proyecciones?
Hay un enorme aparato proyector, de unos cuatro o cinco metros de alto proveniente de Alemania, en la sala principal. La gente se sienta en butacas inclinadas y se apagan las luces para que comience la función. Aparecen imágenes que representan al espacio en el techo de la sala mientras se escucha la música y un narrador. Estos espectáculos están adaptados a todas las edades, por ejemplo hay funciones destinadas a escolares.





Proyector de origen alemán
-Recuerda el acto de inauguración?
(Rápidamente responde como si no hubiese pasado el tiempo). En ese entonces había concluido mi cargo de Secretario de Cultura pero fui invitado debido a que el proyecto se pensó y presentó durante nuestro gobierno. Hay varias fechas importantes: se inauguró 19 de diciembre de 1966 con el primer coloquio; el intendente era Eugenio Schettini y se designó como director del planetario al Prof. Antonio Cornejo. El 22 de diciembre concluyó el primer coloquio. En este período vinieron científicos de diferentes áreas, representantes de otros países y autoridades de gobierno.
La inauguración del planetario contó con varias celebraciones: una Misa, un acto oficial, se recorrió el edificio, una proyección especialmente preparada para ese día y un banquete. Pero no estaba habilitado aún, recién el 5 de abril abre sus puertas al público en general.





Autoridades en el acto de inauguración del Planetario, 19/12/1966

-¿Qué desea para la cultura de nuestra urbe?
Las realizaciones culturales le permitirán al ciudadano ampliar sus horizontes espirituales y sentirse más humano, allí radica la importancia de la cultura.
Algunos han contrapuesto cultura y vida, y sostengo mi postura -desde hace años- que la “cultura es vital”, con los problemas, tensiones de cada época y generación. Buenos Aires siempre se ha destacado culturalmente y espero que se otorguen las herramientas necesarias para que continúe y mejore.

Por María de las Victorias Cocca y Esquivel
mvcyen@yahoo.com.ar
fundacionccc@gmail.com
vickycye@hotmail.com

19/4/09

VOLVER AL ESPACIO

Buenos Aires, 7 de noviembre de 2008
*Ing. Pablo Gabriel de León

Ayer, en el Círculo Aeronáutico de la ciudad de Bs. As, el Ing. Pablo de León presentó su libro “Historia de la Actividad Espacial en la Argentina”; donde hace un recorrido desde los comienzos de la actividad aeronáutico- espacial hasta 1980. Actualmente dirige el Laboratorio de Trajes Espaciales, es investigador y docente en la Universidad de North Dakota en EE.UU. En dicho acto se lo distinguió como de Miembro Honorario de la Orden Académica Newberiana y la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, declaró de interés parlamentario su labor por el aporte a la ciencia y tecnología a nivel mundial.

Un grupo de personas se reúnen en un amplio salón para homenajear al Ing Pablo Gabriel de León. Un hombre de 44 años, oriundo de Cañuelas, quien fue el primer argentino y el segundo latinoamericano que -en 1997- voló en gravedad cero, en un avión especial de la NASA. Diseñó trajes espaciales para misiones a Marte y fue el Director del Proyecto Paquete Argentino de Experimentos -siete ensayos argentinos que volaron al espacio a bordo de un trasbordador de la NASA- con resultados importantes.

En nuestro país, el Ing. De León, es fundador y presidente de la Asociación Argentina de Tecnología Espacial y Presidente de la Comisión de Asuntos Espaciales en el Consejo Profesional de Ingeniería Aeronáutica y Espacial. Estuvo a cargo de las tratativas de lanzamiento del satélite educativo argentino Pehuensat-1, realizado por la Universidad de Comahue, puesto en órbita desde la India en enero de 2007. Y organiza de forma bienal el Congreso Argentino de Tecnología Espacial.

El Dr. Oscar Fernández Brital, miembro Fundador del Instituto Newberiano, hizo el prólogo y presentó el libro: “Este libro habla del origen de la actividad espacial en la Argentina, escrito por un argentino que vive en el exterior (EE.UU.) pero no se olvida de sus orígenes ni de su tierra” y continuó, “Actividad que hoy es de primordial importancia en nuestra vida cotidiana por sus aplicaciones prácticas y de futuro”.

El libro, de lenguaje simple y claro, contiene 263 páginas. Se observan gráficos, fotografías, trabajos de gran valor en la materia como es el caso del Ing. Tabanera entre otras grandes figuras.
De León hace un especial agradecimiento a su esposa, Ana María, por su paciencia ya que durante diez años estuvo apoyando a este libro, empleando para ello vacaciones y fines de semana.

Explica: “En principio yo tenía la intención de ser un lector de un libro que alguien más hubiera escrito sobre la historia espacial en la Argentina. Después de buscar durante años, me di cuenta que no existía. Me llamó mucho la atención porque es una actividad que había sido tan importante en la Argentina, en donde habíamos sido pioneros; no solamente en Latinoamérica, también en el mundo. Cómo puede ser que no existiera un libro”.

Un recorrido por la historia espacial
El libro empieza con los comienzos de la cohetería. El caso más interesante fue la creación del Centro de estudios Astronómicos Volanzan (1932). Creado por Ezio Matarazzo (el hijo de fabricantes de pastas) quien estudiaba en ese momento en la UBA y con un grupo de amigos deciden hacer investigaciones astronómicas. Ese grupo terminó poco tiempo después de su fundación. Pero tuvieron un boletín y contactos con las primeras asociaciones astronáuticas del mundo como la de alemana. De este modo la Argentina se inicia en el estudio del espacio.

Un pionero en la investigación espacial fue el Ing. Teófilo Tabanera quien escribe un artículo en una revista de Mendoza, titulado “La Luna nos espera”, en 1930. Explicando la posibilidad de alcanzar nuestro satélite natural. En su momento fue bastante ridiculizado pero treinta y nueve años más tarde llega el primer hombre a la Luna. Una de sus obras más destacadas es “Astronáutica”, un conjunto de apuntes claros que explican los principios matemáticos del vuelo espacial.

En 1949, el Tabanera junto con otros estudiosos, forma la Sociedad Argentina Interplanetaria (SAI). Esta sociedad publica boletines y logra alcanzar mil socios.
Seis años más tarde se hace la Primera Exposición Sudamericana de Astronáutica, en la Casa de la Provincia de Mendoza que prestó sus instalaciones. Se expusieron grandes maquetas de satélites y tuvo reconocido éxito.
No se puede dejar de nombrar sus aportes -como miembro y luego vicepresidente- de la Federación Internacional de Astronáutica, organismo que continúa hoy con la publicación de libros, dictando cursos e integrado por diferentes profesionales con el objetivo de acercarse más al espacio.

En cuanto a los motores hay que mencionar la labor del ingeniero polaco Ryszard (Ricardo) Dyrgalla, que tras terminar la Segunda Guerra Mundial decidió residir en nuestro país y trabajar en el Instituto Aerotécnico de Córdoba. Trabajó con técnicas de propulsión líquida. Surge, de esta manera, un vehículo con alas llamado “Tábano” que se lanzaría desde un avión.

Se quiso llegar cada vez más lejos. Como dijo el Dr. Fernández Brital en la presentación de este libro, “la actividad aeronáutica y espacial marchan siempre conjuntas y paralelas, no en vano hay que pasar por el espacio aéreo para ir al espacio exterior”.

Nace el Derecho Espacial y se destaca como pionero el Dr. Aldo Armando Cocca cuyos aportes luego fueron plasmados en tratados internacionales sobre el espacio exterior que hoy rigen en todo el mundo.

“EL Dr. Cocca, explica De León, es el argentino más reconocido en esta disciplina. Sentó las bases del Derecho Espacial. Hoy, en congresos internacionales, él es recordado con conceptos como el “Espacio Patrimonio Común de la Humanidad”, incluyendo a la Luna y otros cuerpos celestes.
Con todo el respeto que le merezco a Galileo Galilei, creo que el Planetario debería llamarse Dr. Cocca ya que fue uno de sus ideólogos”.

En los ´60, Ing. Tabanera y el Brig. Gral. Ángel María Zuloaga convencen al presidente Frondizi a crear la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales como primer organismo sudamericano gubernamental.

Más tarde aparece el Instituto de Investigaciones Aeronáuticas y Espaciales (INADE), que se mantiene hasta nuestros días. Señala en su libro de León que se analizaban “a los problemas legales respecto a la altura de navegación aérea y espacial, la propiedad de objetos espaciales, el estatus de posibles tripulantes de una nave espacial, los daños por los objetos artificiales caídos a la tierra, entre otros que se convertirán en el problema seminal del derecho espacial”…”la Argentina se convertiría en un país clave en el establecimiento del derecho espacial, con el desarrollo de la doctrina, sin precedentes en el mundo, todo gracias a un solo hombre, Aldo Armando Cocca”.

Se fabricaron cohetes argentinos preparados para llegar a la alta atmósfera, como por ejemplo el Alfa Centauro que se lanzó, en 1961, desde una propiedad privada en las sierras de Córdoba y alcanzó unos 20 Km. de altura.“El encendido del cohete se hacía desde un puesto de lanzamiento a través de un panel de control eléctrico. La torre de lanzamiento era una rampa tubular que contenía el cohete en los primeros metros de trayectoria”, cuenta De León en su libro.

La Argentina nuevamente se destacó como pionera en lanzamientos en las Zonas Frías como la Antártida . También se hacían lanzamientos en Mar Chiquita, La Rioja y en diferentes puntos del país. Se realizaron convenios con la NASA, se lanzaban cohetes extranjeros en nuestro territorio y cohetes argentinos eran lanzados en Estados Unidos.

Las experiencias biológicas desde 1963 y cuatro años más tarde se hizo el lanzamiento del ratón Belisario y más tarde viajó el mono Juan (se los puede ver en sus cápsulas en el Museo Universitario de Tecnología Aeroespacial (MUTA), de Córdoba. Era el tercer país en el mundo que hacía este tipo de experiencias.

La presentación del libro culmina con la explicación de que se realizaron varias investigaciones más y la promesa de la publicación de un segundo tomo. Indica que hoy, países como Brasil, nos han pasado en lo referente a programas espaciales cuando hace treinta años éramos los argentinos quienes enseñábamos a los demás países.
El Ing. De León alienta a que los jóvenes tomen la antorcha y con la certeza de contar con la total colaboración y apoyo de los grandes maestros en esta materia interesados en prolongar el interés y estudio por lo espacial.

* Foto adquirida en Google, imágenes:
http://www.cielosur.org/imagenes/pablo-deleon.jpg



Por María de las Victorias Cocca y Esquivel
Periodista